Selección de entrevistas y reseñas publicadas en la prensa

 

Por Carol Milkewitz ///

Esto es una pipa es una novela montevideana. Recorre distintos barrios: La Unión, Carrasco, Punta Carretas y lugares representativos como la Udelar o la rambla. Y todo a través de la mirada de Yaro, que nos cuenta cómo vive sus 26 años. En algún punto, sin importar quiénes seamos, nos sentimos identificados con sus descripciones de la familia y los vínculos en general. 

El tema principal es la representación: qué es verdad y qué es mentira. Se inspira en el cuadro de Magritte “Esto no es una pipa” y muestra el vacío de vivir hoy en día, con tantos niveles de la realidad. La coherencia se mantiene desde que empieza hasta que termina. El primer párrafo ya nos introduce en la observación de lo superficial:

“En estos años he visto a muchas mujeres lindas cuyo vacío espiritual no las afea para nada. Es más, me acuerdo del cajero de un restorán al que íbamos a comprar comida con papá, que decía que cuando las mujeres se vuelven cerebrales su belleza se desluce. Que hasta se vuelven un poco masculinas. Todo eso iría a favor de la belleza de mamá, de que mamá podía ser hermosa pese a su pequeñez”.

Escrito por Andrea Durlacher, tallerista, docente universitaria y columnista en Abrepalabra, Océano FM.

 

Egresada y docente de la UM publicó novela: Esto es una Pipa- Portal de la Universidad de Montevideo

Andrea Durlacher es egresada en Comunicación de la Universidad de Montevideo (UM) y actual docente en la Facultad de Humanidades (FHUM). Este viernes 10 sale a la venta en las librerías del país su novela Esto es una pipa.

Durlacher tiene una columna en Océano FM sobre procesos de escritura. Trabajó como cronista en El Observador y redactora en El País. También fue docente en la UDELAR, dictó cursos en la Universidad Católica, en la Cámara de Comercio, un seminario en la ORT y actualmente es docente en la FHUM de la UM, en la Asociación de dirigentes de Marketing del Uruguay (AUDEP) y en la Universidad Católica San Antonio de Murcia.

Esto es una pipa cuenta la historia de una mujer que se encuentra con la posibilidad de transformar su vida en una farsa. Durlacher cataloga su novela como una “denuncia” a muchos aspectos de la vida actual, en especial, a la falta de conexión de las personas con lo trascendental.

A continuación, breve entrevista a la escritora:

¿Qué te dejó el paso por la UM?
Me dejó mucho. Replantearme lo que pensaba de algunas cosas es algo que le debo a la UM. Después, es el lugar en el que trabajo hace más años, desde el 2007. Es una parte de mi identidad. Es mi primer acercamiento a lo profesional. Me enseñó a estudiar, a repensar algunos temas, incluso después me enseñó a dar clases. Fue mi oportunidad para trabajar a nivel docente con las escrituras. Empecé en Economía, en Ingeniería estuve con los cursos de Comunicación profesional, que trabajan sobre todo la escritura y ahora hace unos años que estoy en traductorado. Yo siento que a la UM le debo mucho, mucho de ese contacto universitario con la escritura.

Si bien te has desenvuelto en muchas ramas de la carrera, ¿qué despertó en vos el interés por escribir?
En realidad lo primero que yo supe de lo que quería hacer, así como un niño puede decir “Quiero ser astronauta o princesa” yo quería ser escritora. Desde el principio de los tiempos. Siempre escribí. Hace algunos años ya había publicado un libro. Después me puse a trabajar con la novela, y ahora ya está saliendo, entre hoy y mañana en las librerías (Esto es una pipa). Estoy copada, feliz, fascinada. Lo que significa escribir es una posibilidad de involucrarme como ser humano, como pensante. El Arte toca mucho de lo que soy y de lo que creo que es de lo que somos. Y también me multiplicó experiencias. Como lectora, escribiendo, metiéndome de pronto en la piel de los personajes de los que he leído y de los que escribí. Yo siento que viví mucho más de lo que viví por el cine, por las series, por lo que he leído.

¿Cómo congenias el Arte con la Comunicación?
Antes de anotarme en Comunicación, me anoté en licenciatura en Letras, donde traté  de hacer letras y lingüística a la vez en la UDELAR. Y estoy contenta de haberme pasado a Comunicación. En algunos momentos tuve mis pataleos. Me preguntaba, ¿de qué  voy a trabajar con esto? No tenía claro qué quería hacer. Y hoy pienso que Comunicación me dio un entendimiento más del otro hoy. Me parece que complementa muy bien cosas que yo ya traigo. Creo que lo otro me hubiera dejado en una mirada más cerrada de la vida. Estoy contenta. Entiendo que Comunicación es una carrera a la que hay que darle un fondo. Como que vos tenés que darle a la carrera lo que vos traés de antes, o lo que vos podés ponerle después para llenarla de contenido. Así que creo que se complementan bien (Arte y Comunicación).

Este viernes 10 sale tu libro “Esto es una pipa”, ¿de qué va la novela?
El libro es de una hermosa mujer que, encontrándose sin una identidad en su vida, tiene una oportunidad de hacer que toda su vida sea una farsa. Está en referencia a la obra Esto no es una pipa, de Magritte. Su obra que dice “Esto no es una pipa” y tiene una pipa arriba. Porque esto en realidad sí es una pipa. En mi historia sí, la vida de esta persona que se convierte en una representación es la vida más cierta que tiene. Lo vivo como un libro de denuncia a la falta de conexión con lo trascendental en la gente ahora. Trato de hacer un recorrido que denuncia esto, que denuncia una falta de sentido. El vacío en la vida de pareja, el vacío de la familia, y el vacío del contacto social, con el estilo de vida. Creo que ese vacío se llena con algo que es falso y se convierte en la verdad en la persona. En ese sentido es que yo lo vivo como una novela de denuncia.

¿Va dirigido a algún público en específico?
No la pienso como una novela dirigida a un público específico. Es más, es algo que me acobarda un poco. Yo soy mujer, y es una novela sobre una mujer. Pero trato de que tenga un que ver con las personas. Y creo también que la escritura tiene que buscar eso, tiene que buscar tocar a la gente, mostrar qué hay del otro en mí. En ese sentido, en mi historia en puntual, no va dirigido a un público específico. Creo que no sabría escribir algo para un público específico. A nivel por lo menos literario.

Siempre uno como escritor/profesional tiene la expectativa de que su trabajo se venda, y más aún de que trascienda, ¿cuáles son tus expectativas en cuanto a este proyecto?
Sobre todo que trascienda. Si tuviera que pensar en qué quiero que la gente se concientice, es que cuando vemos algo que no nos parece auténtico, estamos mucho más apurados en etiquetar eso, que en pensar que capaz que no hay nada abajo tampoco. Y la gravedad que tiene eso. Creo que eso es lo que trato de denunciar. Me gustaría que la persona sintiera tocada una parte de su vida como tocó la mía la historia. Yo siento que cuando escribo dejo una parte de lo que soy, más allá de que la historia no tiene nada de autobiográfico. Y el poder repensar cómo vemos las historias. En realidad lo que me motivó a escribir la novela fue ver un poco que estamos todo el tiempo tratando de desentrañar qué es lo cierto, nos dicen que una cosa es así, tratamos de ver cómo es en realidad, y nos terminamos quedando con algo que está en el medio. Me gustaría poder generar una mirada aparte. Pero ya es muy ambicioso.

 

New Voices in Uruguayan Poetry- (WORDS without BORDERS)

With only 3.4 million people, Uruguay is the smallest Spanish-speaking country in South America, but it has always been well-populated with poets. The Uruguayan poet Leo Masliah makes this clear in his song “Biromes y Servilletas” (“Ballpoint Pens and Napkins”), which pokes fun at Montevideo, the capital where half the country’s population lives, as the place where “there are poets poets poets” that “claim neither glories nor laurels, laurels, laurels” and only “write, write, write” on every piece of paper they can find. Masliah does not exaggerate. The poetry scene in Uruguay is hyperactive. On most nights in Montevideo, there are poetry readings at multiple venues ranging from the national library to neighborhood bars. Although culture is centralized in the capital, the smaller towns of Colonia del Sacramento, Minas, Tacuarembó, and Maldonado also have poetry events, now usually organized via Facebook and other social media. Poetry readings often feature a mix of the most senior, established poets, such as Circe Maia, Jorge Arbeleche, Luis Bravo, Tatiana Oroño, Sylvia Guerra, and Roberto Appratto, with younger poets, many still university students. But there are generational differences.

The inescapable theme of the previous generation of poets is the civil-military dictatorship from 1973 to 1985 that sent many Uruguayan leftists to prison or worse and some poets into exile. Uruguayans read poetry with this in mind. They look for a poem’s date to decide if a word like “silence” carries a double-weighted meaning. With Circe Maia, the first Uruguayan poet I translated, this is certainly a consideration. In 1972 police raided her home to arrest her husband and did not take Circe only because she was caring for their four-day-old daughter. He was imprisoned for two years for being associated with the Tupamaros National Liberation Movement. Her “Por detrás de mi voz,” with its refrain of “Listen, listen, another voice sings,” can be read as a poem about the continued presence of ancestors. But set to music by Daniel Viglietti in 1978 as “Otra voz canta,” it became a political anthem throughout Latin America, a call to hear the missing voices of those “disappeared” by military regimes in Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, Paraguay, and Uruguay.

The new generation of Uruguayan poets has been raised in an era of democracy and boom-and-bust capitalism. The current president of Uruguay is José Mujica, the former Tupamaro guerrilla who leads the coalition of left-wing parties that has held the government for the last twelve years and that has made abortion, same-sex marriage, and marijuana legal while banning tobacco smoking in public places. This moderate progressivism is the reality for younger poets, and they are restless with the older generation’s politics pitting communist guerrillas against fascist generals. In their song “No somos latinos,” the popular band El Cuarteto de Nos makes fun of Open Veins of Latin America, the leftist history by Eduardo Galeano, Uruguay’s most famous living writer: “I read Open Veins and discovered it was slop. By page four I was asleep.” The dictatorship and its legacy are still part of the political conversation in Uruguay, but the younger poets, though nearly all voted for Mujica, have concerns that are more personal and less political.

I noticed this distinction when I begin collecting work for América Invertida: A Bilingual Anthology of Younger Uruguayan Poets. The poems presented here are by four of the poets included in the anthology: Andrea Durlacher (translated by Anna Rosenwong), Victoria Estol (translated by Seth Michelson), Paula Simonetti (translated by Catherine Jagoe), and Fabián Severo (translated by Dan Bellm). Their work shows the range of responses to living in Uruguay now.

For example, both Durlacher and Estol’s poems spring from the impatience younger poets feel with living in Uruguay. Durlacher’s “Linguistics in the Time of Uruguayan Invasion” is about the desire to travel or study abroad, about feeling Uruguay’s small size pinching like a tight shoe. In it, all the linguistics students are applying for scholarships to Spain, uncertain what the future holds for them with their eagerly pursued advanced degrees. She writes, “Months later the linguists will fear hunger and penury./ They’ll have to look for work.” Estol in her poem “[the nail fell]” returns to the age-old theme of the artist’s isolation from a society that does not value creativity, especially in women. She writes of stuffing a hole in her wall with poems, “a stranger among my own . . ./ i follow the rabbit like Alice.

On the other hand, both Paula Simonetti and Fabián Severo write about poverty and marginalization, social problems that also concerned the earlier generation of poets, but their poems are without an obvious political perspective. Simonetti, who works with addicts, the homeless, and the mentally ill, writes poems that are intimate portraits of lives of poverty and abuse. Her poem “I'm not going to talk” dances with the said and unsaid, “I’m not going to talk about the fist and the mark/ of that shape in which your hand crushes the look/ on your son’s face like a fly in summer” to reach the truth of the abuse. Fabián Severo, who has taken the highly unusual decision to write in Portuñol, the dialect of the Uruguayan-Brazilian frontier, writes poems that address the isolation of border towns like Artigas where he grew up and the lack of respect for their culture. In “Night Up North,” Severo stakes his claim for the frontier as literary territory, writing, “Before/ I wanted to be from Uruguay./ Now/ I want to be from here.”

I took the title for the anthology, América invertida, from the title of the 1943 drawing of the continent upside down by Uruguayan artist Joaquín Torres García. Founding his art school, Taller del sur, in Montevideo, he said, “Now turn the map upside down, and then we have a true idea of our position, and not as the rest of the world wishes.” Today, defining their art—their poetry—and their place in the world is as just important to young Uruguayan poets such as Durlacher, Estol, Simonetti and Severo.

© 2014 Jesse Lee Kercheval 



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Ella debe reír en secreto- El País de Madrid

Hay algo que inicialmente predispone a favor de este blog: cada entrada va precedida del tiempo que lleva su lectura. Asimismo, satisface saber que la mayoría de los comentarios suponen, para el saturado ciberlector, una media de unos 35 segundos. Y además, y por encima de todo, complace ver que en cada uno de ellos se cuenta algo. Algo más, quiero decir, que el último infortunio del diarista compulsivo, obcecado en narrarnos las tribulaciones de su perro schnauzer o los inconvenientes de la vuelta al trabajo como forma de presumir de no estar aún en la cola del paro. ¿Y a quién le importa?

Tan Versátil Como Acústica es el buen título de esta bitácora. Una manera de enredarnos, de mezclar adjetivos inconexos y de lograr una frase que invita a la perplejidad y a la sonrisa. Andrea Durlacher -24 años, eso dice y hay que creerla- es su autora. Su agilidad y astucia sólo se comparan con las del ámbar ruperghut. Eso también lo dice ella y también habrá que creerla, aunque nadie sepa lo que es el ámbarruperghut.

Este blog gusta a la gente -el infalible contador de comentarios así lo refleja- y, por si alguien no acaba de creérselo, ganó un concurso a la mejor bitácora personal en Uruguay en el año 2007.

Joven poeta ya laureada, Durlacher vive entregada a las palabras, a las que hace crujir como nueces de macadamia con curry en la boca. Una delicia.

En Tan Versátil Como Acústica describe un conflicto cotidiano; lo voltea; suelta una reflexión final y, acabada la pirueta, ya relajada, deja a cientos de seguidores devanándose los sesos en busca de algo serio que decir. Cuánto debe reír en secreto Durlacher.

http://andreaosdijo.blogspot.com/

Yo escribo, vos mirás - Revista Freeway

 Andrea Durlacher- Revista Freeway (1 de 2)

Andrea Durlacher- Revista Freeway (1 de 2)

 Andrea Durlacher- Revista Freeway (2 de 2)

Andrea Durlacher- Revista Freeway (2 de 2)

  Andrea Durlacher- La Diaria

Andrea Durlacher- La Diaria